La primera caravana migratoria de este 2021 llega desde Honduras a Guatemala, camino de Estados Unidos.

Tras un terrible año vivido en la región, y sumado a una importante crisis económica que ya venían arrastrando en los últimos dos años a causa de su desaceleración económica, la pandemia y los dos poderosos huracanes ETA e IOTA que han arrasado con Honduras, han hecho que miles de personas hayan decidido abandonar sus casas y poner rumbo a Estados Unidos.

Miles de personas, cerca de 9.000, según los datos recogidos, se encuentran retinadas en las fronteras entre Honduras y Guatemala. Una caravana pacífica que partió desde la ciudad de San Pedro Sula, una de las más castigadas por las inundaciones. En dos grupos diferenciados de 6.000 y 3.000 personas, emprendieron su camino hacia Estados Unidos, pero una vez en la frontera con Guatemala, el ejército les mantiene bloqueados por penetrar ilegalmente en el país. Foto de: EFE

Son muchas las personas que han desistido y han emprendido el viaje de vuelta a casa, a un país que no les ofrece nada más que miseria.

Según los datos del último año publicados por CEPAL, el 52,3% de las más de 9.2 millones de personas que viven en el país, lo hacen bajo el umbral de la pobreza y el 20% en pobreza extrema. De todas ellas, el 36,8% reside en el área urbana y el 70,9% lo hace en zonas rurales.

Datos que este año pueden variar después del paso de la pandemia y las consecuencias que las tormentas han causado en el país.

Así lo explica Hugo Noé Pino, doctor en Economía: “Esta situación traerá, un aumento de desempleo, pobreza y, tomando en cuenta que antes de la pandemia las personas afectadas por problemas de empleo (subempleo y desempleo abierto) ya afectaba a 6 de cada 10 hondureños, esto será un golpe fuerte, adicional”. Terrible dato también el de ingresos propios en el 2019, que nos dice que el 43,5% de las mujeres no cuentan con ingresos propios para hacer frente a los gastos básicos.

Otra de las principales causas estructurales que arrastra el país es, la impunidad y la inseguridad que se van radicalizando aún más. La violencia siempre es parte de la vida en Honduras, con una de las tasas más altas de homicidios en el mundo. La atmósfera de tensión y miedo en las calles también se filtra en los hogares, y a menudo se manifiesta en la violencia doméstica y sexual.

En cuanto a la violencia machista, la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Migdonia Ayestas dice que más de 330 mujeres han sido asesinadas en Honduras hasta el noviembre pasado y según el Observatorio de la Violencia, entre enero y mayo se presentaron en Honduras 31.480 denuncias por violencia doméstica, de las cuales 12.544 se registraron a partir de la segunda quincena de marzo pasado.

Según Ayestas, “Los índices de violencia demuestran que las estrategias de seguridad se han mantenido con el tiempo y la violencia y el crimen van evolucionando y perfeccionando su accionar, mientras las autoridades no han avanzado».

Todos estos factores, junto con la corrupción, la exclusión, la persecución de las pandillas y sus ataques a defensoras y defensores de los Derechos Humanos y del Territorio, periodistas y personas hondureñas LGBT… han motivado a estas personas a huir de la crisis humanitaria que están viviendo.

Honduras vive una «cultura de violencia que avala y promueve la violencia contra las mujeres y los niños, los homicidios y lleva a muchas personas al suicidio y querer huir del país», indica Ayestas.

Esta caravana migrante es el reflejo de una sociedad hundida en la corrupción, que intenta sobrevivir ante las prominentes amenazas.

¿Y qué se encuentran en el camino?

Foto de: JOHAN ORDONEZ/AFP vía Getty Images

Se encuentran un Ejército guatemalteco que las mantiene bloqueadas. Estas personas se encuentran detenidas desde el sábado en el mismo punto del departamento de Chiquimula, a unos 200 kilómetros al este de la capital guatemalteca y que sufrieron la contundencia de la actuación de los soldados, apaleando a muchas de ellas y lanzando gases lacrimógenos para disuadir la caravana con miles de mujeres, niñas y niños.

Una caravana formada por hombres y mujeres acompañadas de niñas y niños que están retenidas y con miedo de no saber que hacer para sobrevivir en su país y que han emprendido el camino en busca de nuevas oportunidades para sus hijas e hijos.

Esta protección de sus familias ha llevado a muchas de esas mujeres, tras la represión del ejército en la frontera, a verse obligadas a retroceder. Con cansancio, deshidratación, golpes, hambre y lágrimas en sus ojos tuvieron que abordar buses y camiones que las llevasen de vuelta a sus hogares, hogares destruidos por las últimas tormentas. Foto de: Ruda

 

 

Abramos corredores seguros para que todas esas personas, y sus familias pueden emprender sus caminos hacia el buen vivir. Foto de: Ruda

 

 

Fuentes e Imágenes: CEPAL, CNN, ONU, Ruda, La Nación, UNICEF y EFE